Olympia y Emilio Luengo Miró, nietos del escritor, donaron a Caja Mediterráneo en 1981, su Despacho-Biblioteca. En 1994 mostraron nuevamente su generosidad con una nueva e importante donación: el legado de Gabriel Miró, que permitía a la Biblioteca que lleva su nombre consolidarse definitivamente como lugar de obligada consulta para los mironianos. Además, fueron cedidos también los derechos de autor e imagen del escritor.
El Legado de Gabriel Miró, está compuesto, fundamentalmente, por la correspondencia y la documentación familiares, entre las que destacan: