En 1981, los nietos de Miró, Olympia y Emilio Luengo Miró, donaron a Caja Mediterráneo el Despacho-Biblioteca que el escritor había tenido en su último domicilio, en el número 20 del madrileño Paseo del Prado, para que se instalara y conservara en la Biblioteca alicantina que lleva su nombre. Haciendo posible que los libros se mantuvieran unidos, evitando el riesgo de su dispersión, y facilitando su trabajo a estudiosos e investigadores. El Despacho puede ser visitado por quienes lo deseen.
Desde aquí se puede consultar el CATÁLOGO íntegro de los fondos de la biblioteca personal de Gabriel Miró.